Integrantes del grupo scouts del colegio San Ignacio de Loyola junto a sus padres y madres de familia, así como de los guías del movimiento y autoridades del Colegio, vestidos con sus tradicionales camisas celestes y bluyines, así como con sus características pañoletas al cuello, participaron de la ceremonia anual de investidura, realizada este año en el patio principal del colegio. La ceremonia sirvió para reconocer a los scout más destacados del año, así como para incorporar a los nuevos scout y lobatos. En su discurso de presentación, el profesor Augusto Bardales destacó que “los scout contribuyen en la educación de los jóvenes a través de un sistema de valores basado en la Ley y la Promesa Scout, para que participen en la construcción de un mundo mejor, donde las personas se desarrollen plenamente y jueguen un papel constructivo en la sociedad”.
La ceremonia de Promesa ocupa un lugar especial entre las celebraciones. El compromiso personal con la Ley de la manada, que cada niño asume ante su grupo de compañeros, es el tema central de esta ceremonia, es la Insignia de la Promesa. Este año tuvo un matiz especial al juramentar los niños frente a sus padres y madres de familia, para posteriormente ser ellos quienes les impongan las pañoletas que los identifican como boy scout.
Los lobatos, después de un tiempo de preparación, fueron recibidos por la tropa de los scout. Antes de ello, los más pequeños se integraron a la manada de lobatos. En la ceremonia participaron también, como invitados, los scout del Colegio San Luis Gonzaga, el comisionado local Hernán Lozada y el presidente del Comité César Rodriguez, así como los jesuitas Felipe de Benito, S.J., y Carlos Zúñiga, S.J., este último investido como scout honorario.