El Padre Alfredo Vizcarra, S.J., quien lleva ya trece años en el Chad, un país muy pobre, sin salida al mar, en el desierto central de África, compartió su experiencia de vida con los alumnos de III y IV Ciclo, quienes se mostraron conmovidos por las imágenes que visualizaron, y que les permitió conocer más de cerca la realidad de la población africana. Según un informe de la ONU, el Chad es el quinto país más pobre del mundo, ya que un 80 % de su población vive por debajo del umbral de la pobreza. Ahí los jesuitas están presentes desde 1948, basando su trabajo en tres frentes que son educación, salud y desarrollo del campesinado. Actualmente tienen 25 escuelas de Fe y Alegría distribuidas en todo el país.
El Padre Alfredo nos comentó que la educación es la principal herramienta de desarrollo cultural y económico con la que trabajan entre la población, y por ello le dan bastante énfasis a este sector, con las escuelas, centros productivos y un internado, de donde han egresado alumnos que hoy ocupan importantes cargos en la administración pública. “El objetivo es que la población salga del analfabetismo, pues creemos que la educación nos hace verdaderamente libres, y ahora son los mismos pobladores los que, organizados, nos ayudan en este propósito y trabajan en proyectos de desarrollo comunal”, nos cuenta el Padre.
Ante la pregunta, qué lo motivó ir al Chad, el Padre Alfredo nos responde que su única razón “fue el vivir de modo más radical mi vocación de jesuita. Así de simple y así de complejo. Antes yo quería ir a trabajar al Ande peruano, me entusiasmaba mucho esa idea y hasta entré a aprender el quechua, pero luego supe que necesitan gente en el África y me aventuré ir allá. Hoy no me arrepiento de esa decisión, y antes siento que soy el que les debe más a toda esa gente”, nos comenta.
