Una de las razones por las que se fundaron varios virreinatos y capitanías generales fue siguiendo el adagio: “Divide y reinarás”. En efecto, América así dividida fue presa de un fácil control por la metrópoli, España. Es por ello que después de las gestas emancipadoras se dieron movimientos integracionistas que en esencia buscaron liberarse de la dominación económica de los paises hegemónicos.
En la actualidad, las potencias nos siguen dividiendo y sus mecanismos de poder y dominio se han modernizado. El neoliberalismo y sus falsas prédicas prometen la solución de las necesidades de los desposeídos. Sin embargo, la brecha entre la pobreza y la riqueza es cada vez más distante, a pesar de los esfuerzos integracionistas expresados a través de instituciones, como por ejemplo el Pacto Andino, la OEA.
En este contexto, surge disyuntivo el discurso integracionista bolivariano del Presidente de Venezuela que nos plantea una respuesta a la cuestión: ¿Conviene a los pueblos de América la política integracionista planteada desde su perspectiva? ¿Por qué?