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I. LA PREGUNTA POR EL SENTIDO DE LAS COSAS
Decía Fiedrich Nietzsche, un filósofo alemán del siglo XIX que "El ser humano es un animal enfermo" porque no le basta con procurarse la solución a sus necesidades vitales inmediatas sino que además se pregunta por las cosas intentando buscar sentido a su vida como a las cosas mismas.
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Ese deseo de saber, la necesidad de atribuir un sentido a las cosas y a la propia vida que en un principio aparecen indefinidas, posee tres rasgos característicos:
Parece carecer de todo valor vital. Es en cierto sentido un "lujo de la naturaleza". No sabemos que ningún otro animal lo haga como nosotros.
Es algo inevitable. Lo comporta la propia naturaleza humana tal como ahora está constituida. El ser humano no puede dejar de pensar volviendo a una pura animalidad. Es una ficción, una quimera creer que algo así pueda suceder.
Es algo problemático. A menudo nos encontramos en una situación de angustia al no hallar respuestas que nos satisfagan o descubrir que las respuestas tenemos son erróneas. No sabemos siquiera si existe una única y verdadera respuesta.
Bases antropológicas que posibilitan la pregunta: aquello que nos diferencia de otros animales
Hay un fundamento biológico evolutivo, en esta actitud humana que le lleva a intentar conocer y explicarse aquello que le rodea.
La base se halla en la capacidad que posee el ser humano para modificar el entorno, capacidad que comparte con los vertebrados superiores pero que difiere de grado en ambos.
Los animales no especializados construyen su mundo en un diálogo activo con el medio intentando adaptarse a las nuevas condiciones que van surgiendo. Viven una realidad meramente biológica determinada por sus necesidades vitales de cada momento. ¿Cómo lo hacen? De acuerdo con las siguientes características:
a. Los animales modifican de alguna manera el entorno construyendo nidos, marcando territorios, etc.; pero, por lo que sabemos, no han creado una cultura.
b. Tienen una relación de inmediatez con su entorno, solucionan los problemas dependiendo de los elementos de presentes en ese entorno, de los objetos naturales, aunque a veces éstos adquieran la categoría de instrumentos.
c. Sus formas de vida se mantienen prácticamente invariables desde hace cientos, miles de años. Lo que pueda aprender un individuo muere con él pues carecen de medios de transmisión de lo aprendido.
El ser humano, en cambio, además es capaz de crear una cultura. Más allá de la mera realidad biológica construye su mundo a partir de su capacidad de pensar abstractamente y el desarrollo del lenguaje . Los rasgos que en este aspecto le diferencian del resto de los animales son:
a. No se limita al mero uso de objetos naturales sino que ha aprendido a fabricar instrumentos artificiales (modificación de los objetos naturales con vistas a una finalidad preestablecida) y a perfeccionarlos.
b. El desarrollo del lenguaje y el pensamiento conceptual le ha permitido transmitir sus conocimientos a otros miembros de la especie.
c. La creación de cultura que, en un primer momento, tuvo como objetivo el dominio del entorno y la resolución de problemas acuciantes (cobijarse en una cueva, hacer fuego, preparar trampas, fabricar herramientas, etc.) resueltas las necesidades más urgentes abrió un nuevo horizonte. Pasó a interesarse por las cosas no ya como una respuesta a sus necesidades sino como el conjunto de cosas donde se desarrolla su vida. Así surgió la necesidad de encontrar una explicación a los fenómenos naturales que le sorprenden, que se le plantean como un enigma, explicar lo desconocido: ¿Qué es la lluvia?, ¿Qué es ese disco luminoso que cruza el cielo que ilumina y da calor?, ¿Qué hay detrás de la muerte?, etc.
d. De esta manera se produjo un cambio cualitativo, el proceso acumulativo de la cultura causó un paso de las preguntas motivadas por la urgente necesidad de producir algo útil al puro ejercicio de la curiosidad, de la pregunta por la pregunta: es el paso al porqué de las cosas, a su naturaleza y a su sentido.
El origen y el sentido de la pregunta: la admiración y el reconocimiento de la propia ignorancia
Los seres humanos se hacen estas preguntas movidos por la admiración y reconociendo su propia ignorancia. Lo hacen para huir de ésta y no por utilidad alguna. Veámoslo a través de las citas de dos de los filósofos más importantes de la antigüedad:
"Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración: al principio, admirados por los fenómenos sorprendentes más comunes: luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la Luna y los relativos al Sol y a las estrellas, y la generación del Universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia. (Por eso también el que ama los mitos es en cierto modo filósofo; pues el mito se compone de elementos maravillosos.) De suerte que, si filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaban el saber en vista del conocimiento, y no por utilidad alguna. Y así lo atestigua lo ocurrido. Pues esta disciplina comenzó a buscarse cuando ya existían casi todas las cosas necesarias y relativas al descanso y al ornato de la vida"
Aristóteles: Metafísica, 982 G 10-25
Estas preguntas se formularon por primera vez cuando ya existía casi todo lo necesario para la vida. De la contemplación y admiración que producen las cosas inmediatas se pasó a cosas cada vez más alejadas: de las aguas de la Tierra a las lluvias y tormentas, de la Tierra al cielo, a las estrellas y al Sol y, de aquí, a las preguntas sobre la composición de las cosas o sobre el origen del Universo. Las preguntas nacidas de la admiración son cada vez más complejas y alcanzan ámbitos más alejados de lo inmediato y más amplios.
Las preguntas no están ya dirigidas a resolver las necesidades sino a explicar y calmar la admiración, la perplejidad que nos produce lo que nos rodea. De modo que es el reconocimiento de la propia ignorancia el motor de nuestro pensamiento, lo que le lleva a tratar de conocer, a intentar encontrar la sabiduría.
"Pues he aquí lo que sucede: ninguno de los dioses filosofa ni desea hacerse sabio, porque ya lo es, ni filosofa todo aquel que sea sabio. Pero a su vez los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios, pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio y tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, el que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar"
Platón: Banquete, 203 D-204 B
Así el reconocimiento de la propia ignorancia está unido al deseo de saber. Es una ignorancia que se pretende superar, abandonar y, en este sentido, se presenta como una posibilidad de conocimiento para toda persona que sea capaz de sorprenderse por lo que le rodea.
La respuesta: los discursos interpretativos de la realidad
Para responder estas preguntas el ser humano ha elaborado distintos tipos de discursos interpretativos de la realidad que tienen en común intentar explicar lo que existe, lo que ha existido o existirá con la intención de hallarle un sentido. De esta manera buscan ser una descripción y dar una explicación de la realidad con finalidades varias como poder hacer predicciones sobre ella o bien indicar cuál es el comportamiento correcto.
Los principales discursos interpretativos de la realidad que se han dado a lo largo de la historia son los discursos míticos, que incluyen el mito y la religión, y los discursos racionales, que incluyen la filosofía y la ciencia.
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II. EL TIPO DE DISCURSO MÍTICO: EL MITO Y LA RELIGIÓN
Durante la mayor parte de la historia de la especie humana las explicaciones sobre la naturaleza y la sociedad tuvieron un carácter mítico y aún hoy pervive en muchas culturas este tipo de explicación. También los movimientos religiosos son de carácter fundamentalmente mítico.
El mito
"El mito es un conjunto de narraciones que intentan explicar la realidad partiendo de la idea que en los orígenes, las relaciones y las finalidades de todo lo que pasa han intervenido o intervienen seres sobrenaturales, ya sean dioses, espíritus, demonios o hadas".
Cuando se trata de explicar los orígenes son relatos de actuaciones de los dioses o seres sobrenaturales que intervinieron en hechos extraordinarios acontecidos en un tiempo indeterminado, en el principio del tiempo, externo al tiempo histórico humano.
¿Qué características tiene este tipo de discurso o saber? ¿Cómo responde a las nuestras interrogantes? Las enumeramos a continuación:
- Protagonismo de lo sobrenatural
En el mito las fuerzas naturales (el fuego, el viento, etc.) son personificadas y divinizadas: se trata de dioses personales cuya presencia y actuación como tales se deja sentir continuamente en el curso de los acontecimientos.
- Modelo antropomórfico
Proyecta sobre el mundo (el conjunto de todos los fenómenos) y los dioses las motivaciones y experiencias personales de los humanos. Es decir, los dioses tienen, como los humanos, una personalidad o manera de ser y una voluntad libre, es decir, unos deseos, intereses y necesidades parecidas a los humanos. Todo cuanto sucede en el mundo se puede entender como el resultado de la personalidad y la voluntad de las divinidades (o fuerzas cósmicas) implicadas.
- Modelo mágico
El futuro del mundo y de la humanidad está determinado por los deseos de los dioses, que son las fuerzas determinantes del universo. Para prever y conocer el futuro habremos de anticipar cuáles son sus intenciones. Eso es posible gracias a diversas técnicas de adivinación que pretenden conocer la voluntad de los dioses, bien preguntándoles a ellos directamente (por ejemplo, a través de un Oráculo) o bien analizando procesos azarosos que los dioses pueden modificar a su gusto (por ejemplo, lanzando dados o cartas) o bien mediante la búsqueda de signos o portentos especiales (por ejemplo, el vuelo de las aves, la interpretación de los sueños, el análisis de las vísceras de los animales sacrificados, hechos maravillosos, etc.) El interés por influir en la voluntad de los dioses genera un conjunto de cultos, rituales, ofrendas, plegarias, etc. en los que la magia se convierte en un instrumento que permite ejercer un poder sobre la naturaleza y las personas.
- Es un tipo de discurso:
a. Revelado
El mito es una historia sagrada que en muchos casos ha sido revelada, inspirada o dictada por la misma divinidad.
b. Dogmático
Se presenta sin ninguna posibilidad de duda, como una historia absolutamente verdadera. A los ojos del creyente el mito es indiscutible
c. Irracional y aceptado por fe
El discurso mítico demanda una fe ciega. En él la creencia, la fe, es esencial.
d. Incontrastable
La veracidad de sus explicaciones sobre los hechos es imposible de contrastar o comprobar.
e. Simplista
El discurso mítico tiene un nivel de explicación muy sencillo, ya que la narración acostumbra a ser poco detallada e imprecisa. Esto lo hace especialmente atractivo para mentalidades que quieren respuestas sencillas.
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Mito de la sucesión (Mitología griega)
Urano (el cielo) odia a los hijos que tiene con su madre Gea (la tierra) y los esconde en los abismos de ésta. La madre prepara una emboscada contra Urano y sólo el hijo menor, Cronos (el tiempo), decide enfrentarse a su padre. Gea le entrega una hoz dentada y cuando Urano se une a Gea en amoroso abrazo, Cronos corta los genitales de su padre y los arroja al mar.
La castración de Urano produce gotas de sangre que al caer a tierra originan las Erinias, las Gigantes y las Ninfas Melias. Las Erinias son las diosas encargadas de castigar a los parricidas, su aspecto es horrible (cabellos de serpientes y en sus manos serpientes que son látigos) y son tres: Alecto, Tisífone y Meguera. Los Gigantes son seres colosales, con poder semejante a los dioses, pero mortales. De las Ninfas Melias no conservamos sus nombres.
Al caer los genitales al mar, producen una espuma de la que surge la diosa del amor, la belleza y la pasión, Afrodita (Venus). Cronos ocupa el poder y se casa con su hermana Rea. Tiene seis hijos (Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus). Pero por una predicción de Gea, Cronos se entera que también él será destronado por uno de sus hijos. Para evitarlo, según nacían los iba devorando. Este proceder no gustó a Rea y decidió dar a luz a su último hijo (Zeus) lejos de su padre (en el monte Licto, Creta). En lugar de a Zeus, Rea le dio a engullir a Cronos una piedra envuelta en pañales.
Zeus crece en Creta amamantado por la ninfa Amaltea con leche de cabra. Al crecer Zeus, consigue que su padre vomite a sus hermanos y con ellos la piedra que se tragó engañado, piedra que Zeus llevó a lo que hoy día es el santuario de Delfos, donde aún hoy puede visitarse (aunque es copia de época romana). Después libera a los Cíclopes (seres monstruosos de un solo ojo en la frente) y a los Hecatonquires (seres de cien brazos).
Zeus, ayudado por sus hermanos y algunos titanes, se rebeló contra su padre, ayudado éste último por el resto de titanes. Tras diez años de lucha, Cronos y los titanes que le ayudaron fueron encadenados en el Tártaro bajo la vigilancia de los Hecatonquires. Los vencedores se repartieron el poder: Poseidón el dominio del mar, Hades el mundo subterráneo y Zeus el cielo, siendo éste último considerado a partir de entonces el dios supremo y padre de todos los dioses y hombres. Zeus ocupa el Olimpo, monte donde se decía que se encontraba la morada de los dioses.
Así es como acaba el mito de la sucesión.
LA RELIGIÓN
El discurso religioso se constituye en un agregado de mitos, ritos, prescripciones y prohibiciones morales.
El discurso religioso igual que el discurso mítico:
- Trata de entender el mundo como resultado de la voluntad de uno o varios dioses.
- Afirma que nuestro destino dependerá de nuestra relación con los dioses.
- Posee un carácter dogmático, revelado, irracional (aceptado por fe) e incontrastable.
III. EL TIPO DE DISCURSO RACIONAL: LA FILOSOFÍA Y LA CIENCIA
Los primeros en elaborar discursos racionales sobre la realidad fueron los primeros filósofos. La filosofía en sus inicios aparece como una nueva visión global del mundo contrapuesta al discurso mítico. El discurso filosófico y el científico, filosofía y ciencia nacen juntas e indiferenciadas y se mantienen así hasta la revolución científica de los siglos XVI-XVII. En el discurso racional a diferencia del discurso mítico:
Abandona el intento de explicar las cosas y los hechos por la acción de seres divinos o sobrenaturales.
Busca explicaciones naturales a los fenómenos de la naturaleza y lo hace mediante teorías que interrelacionan conceptos. Por lo tanto,
No es resultado de la revelación o la inspiración divina sino de la indagación racional.
Busca justificar sus afirmaciones a través de argumentaciones o razonamientos (frente a la fe o la creencia)
No es un discurso dogmático sino crítico, que se caracteriza por revisar y contrastar constantemente sus teorías.
LA CIENCIA
"La ciencia es una compleja actividad social, que se lleva a cabo por parte de las comunidades científicas establecidas en las universidades y centros de investigación, los resultados de la cual se presentan en congresos, revistas especializadas y libros de texto. Estos resultados son, por un lado, descripciones o historias detalladas de ciertas áreas de la realidad observadas con minuciosidad o provocadas en los laboratorios, y, por otra, teorías abstractas que pueden ser utilizadas como instrumentos intelectuales en la explicación de los datos registrados en las historias o en la predicción de futuras observaciones o de los resultados de futuros experimentos o en el diseño de nuevas tecnologías o aparatos. Los resultados expuestos por los científicos son públicos y están sometidos al análisis, la crítica y el control de todo el mundo y en especial de los colegas, deseosos de refutar los resultados de sus compañeros para aumentar, de esta manera, su propio prestigio dentro de la comunidad científica"
Jesús Mosterín: Grandes temas de la filosofía actual
Este tipo de discurso racional se verá en el siguiente tema más con detalle, ahora sólo destacamos sus características más específicas:
Cada ciencia se especializa en describir una parcela de la realidad con el mayor rigor y precisión.
Se caracteriza por hacer sobre ella posibles explicaciones y predicciones exactas basadas en teorías abstractas.
Se caracteriza por el afán de comprobación experimental de sus afirmaciones siendo además un tipo de discurso intersubjetivo. Esto quiere decir que cualquier persona convenientemente preparada entiende su formulación de la misma manera que cualquier otra, en el sentido que queda igualmente informada sobre los procedimientos que permitan comprobar (demostrar la verdad o falsedad) esta formulación. Esto hace que sea comunicable y sus afirmaciones puedan ser comprobadas y debatidas por todos.
Sus afirmaciones sirven de base para el desarrollo de las tecnologías.
LA ESPECIFIDAD DEL SABER FILOSÓFICO
Siendo ambos un tipo de discurso racional: ¿Cuáles son las diferencias entre la ciencia y la filosofía?, ¿Cuál es la especificidad del saber filosófico? :
En vez de centrarse en un área de la realidad busca dar una explicación de la realidad en su totalidad.
A diferencia con lo que pasa con cualquier especialidad científica la filosofía no tiene ningún conjunto de verdades más o menos universalmente admitidas que se puedan presentar y enseñar. Es una actividad de análisis conceptual, de clarificación de nuestros conceptos e ideas, y de reflexión crítica aplicable a cualquier saber teórico, práctico o productivo. Al plantear reflexiones críticas sobre otros discursos, especialmente sobre el discurso científico, pero también del discurso mítico, religioso, ideológico, político, moral, etc. la filosofía adquiere la categoría de metadiscurso.
El hecho de filosofar nos ha de enseñar a dar respuestas racionales y críticas (por tanto, siempre provisionales y abiertas) a aquellas cuestiones que, pese a ser irresolubles científicamente son inevitables: se han presentado, y se presentarán siempre, a la mente humana.
Otras diferencias son:
a) Actitud
Al científico le preocupan los fenómenos que se pueden observar y medir; al filósofo le interesa conocer la totalidad de lo que existe, lo que son en realidad el mundo y el ser humano.
b) Interés
El científico pretende sobretodo conocer la realidad para predecir acontecimientos futuros y poder intervenir. El filósofo se mueve por el deseo de saber y de encontrar la felicidad: la búsqueda del sentido.
c) Objeto
La ciencia estudia objetos ya dados en el ámbito físico, químico, biológico, etc. La filosofía, en cambio, ha de determinar desde qué perspectiva se ocupará de la realidad, ya que su objeto es la totalidad de lo que existe. Cada teoría filosófica es una manera de ver el mundo, de darle sentido.
d) Método
Los científicos se basan en la utilización del método hipotético-deductivo en el que tiene un gran peso la necesidad de poder contrastar empíricamente sus enunciados. Los filósofos han desarrollado pluralidad de métodos pero sus enunciados más que contrastación empírica exigen argumentación y capacidad explicativa, de dar sentido a las cosas o la vida humana.