LA MODERNA INVESTIGACIÓN DEL CEREBRO


"Tras haber estudiado las células cerebrales, Sir Charles Sherrington, a quien muchos consideran el abuelo de la neurofisiología, se sintió movido a formular la siguiente declaración poética: El cerebro humano –afirmó Sir Charles Sherrington es un telar encantado en donde millones de velocísimas lanzaderas van tejiendo un diseño que continuamente se disuelve, un motivo que tiene siempre un significado, por más que éste jamás perdure, y no sea más que una cambiante armonía de sub-diseños. Es lo mismo que si la Vía Láctea se entregara a una especie de danza cósmica.

Se calcula que en cada cerebro humano hay un billón (1.000.000.000.000) de neuronas.Cada célula cerebral (neurona) contiene un vasto complejo electroquímico y un potente microprocesador de datos y sistema de transmisión que, pese a su complejidad, cabría en una cabeza de alfiler . Cada célula cerebral tiene el aspecto de un superpulpo, con un cuerpo central y decenas, centenas o miles de tentáculos.

Al observarlo con mayor aumento, vemos que cada tentáculo es como la rama de un árbol, que irradia desde el centro o núcleo de la célula. A las ramificaciones de la célula nerviosa se le conoce por el nombre de dendritas (se definen como estructuras naturales arborescentes). A una de estas ramas, particularmente larga, se la llama axón, y es la salida principal de la información transmitida por esa célula.

Cada dendrita con su correspondiente axón puede alcanzar una longitud que oscila entre 1 milímetro y 1,5 metros y medio, y ambos están rodeados de pequeñas protuberancias que semejan hongos, llamadas dendritas y botones terminales (zona de sinapsis).

Al adentrarnos más en este mundo super-microscópico nos encontramos con que cada dendrita/botón sináptico contiene haces de sustancias químicas que son los principales mensajeros de nuestro proceso de pensamiento humano. Una dendrita/ botón sináptico perteneciente a una célula cerebral hace contacto con un botón sináptico de otra célula cerebral, de manera que cuando un impulso eléctrico atraviesa la célula cerebral, se producirá una transferencia de sustancias químicas a través del diminuto espacio lleno de líquido que hay entre las dos. A este espacio se le llama “brecha sináptica”.

Las sustancias químicas se introducen en la superficie receptora como si ésta tuviese una ranura, creando un impulso que se transmite a través de la célula cerebral receptora, desde la cual se encamina a una célula cerebral adyacente. La cascada de información bioquímica que se precipita a través de la sinapsis es de una complejidad y de un volumen sobrecogedor. Expresada en términos microcósmicos, equivale a las cataratas del Niágara.

Una célula cerebral puede recibir, por segundo, una entrada de centenas de miles de pulsaciones provenientes de otros tantos puntos de conexión. La célula, que actúa como una vasta central telefónica, procesará instantáneamente, microsegundo a microsegundo, la suma de los datos de toda la información que entra y la reencauzará por la senda apropiada. Cuando un mensaje, un pensamiento o un recuerdo se van transmitiendo de una célula cerebral a otra, se establece una senda bioquímico/electromagnética. A cada una de estas sendas neuronales se la denomina “rastro mnemotécnico” estos rastros mnemotécnicos o mapa s mentales son uno de los dominios más fascinantes de la moderna investigación del cerebro, ya que su descubrimiento ha permitido alguna s conclusiones sorprendentes.

Cada vez que tenemos un pensamiento, se reduce la resistencia bioquímico/electromagnética a lo largo de la senda neuronal que lo transporta. Es como tratar de despejar un sendero en medio de un bosque . La primera vez es una lucha porque hay que abrirse paso a fuerza de machete a través de la maleza. La segunda vez que se recorre, el camino será más fácil gracias al terreno que se desbrozó en el primer viaje. Cuantas más veces recorramos la senda, menos resistencia habrá, hasta que, después de muchas vueltas, se transforme en un camino ancho y sin accidentes que ya casi no necesita limpieza. Una función similar se da en el cerebro: cuanto más se repitan, con menor resistencia tropezarán los modelos o mapas de pensamientos. Por consiguiente, y esto es de la mayor importancia, la repetición en sí misma incrementa la posibilidad de repetición. Dicho de otra manera, cuanto mayor sea la frecuencia con que se produce un “hecho mental”, más probable será que vuelva a suceder.

En 1973, el profesor Petr Kouzmich Anojin, de la Universidad de Moscú, dio a conocer su última declaración pública sobre los resultados de los sesenta años que llevaba dedicados a investigar la naturaleza de células cerebrales humanas. Su conclusión, publicada en un artículo escrito por él. “La formación de la inteligencia natural y artificial” era la siguiente: Podemos demostrar que cada una de las diez mil millones de neuronas del cerebro humano tiene una posibilidad de establecer conexiones expresada por la unidad seguida por ¡veintiocho ceros! Si una sola neurona tiene un potencial de semejante magnitud, mal podemos imaginar lo que es capaz de hacer todo el cerebro. ¡Lo que esto significa es que, si se pudiera escribir, el número total de combinaciones/permutaciones posibles en el cerebro estaría representado por 1 seguido de 10,5 millones de kilómetros de ceros!

No existe todavía un ser humano que sea capaz de usar todo el potencial de su cerebro, se trata de un potencial ilimitado. ¿Cómo se logra todo esto? Mediante el mayor de los “abrazos” de tus células cerebrales. Cada célula cerebral es capaz, en el mismo instante, de conectarse con diez mil o más células cerebrales próximas a ella, y de abarcar las.

En estos abrazos, trémulos e incesantes, se crean, nutren y crecen los infinitos mapas de nuestra mente. El pensamiento irradiante refleja nuestra estructura y nuestros procesos internos. El mapa mental es el espejo externo de nuestro propio pensamiento irradiante, y lo que nos permite el acceso a esta vasta central eléctrica del pensamiento." (2)



2. Buzan, Tony (1996). El libro de los mapas mentales. Barcelona: Urano. Revista Digital UMBRAL 2000 – No. 15 -–Mayo 2004 www.reduc.cl